¿Hipnosis?

Hoy vamos a hablar de hipnosis. Me propongo resolver algunas dudas sobre esta práctica, que a priori puede parecer extraña.

¿Qué es hipnosis?

Hipnosis no es más que un estado mental. Vamos primeramente a hablar de nuestra mente. Está formada básicamente por dos capas, dos partes interrelacionadas.

La más superficial es la que solemos utilizar cuando estamos despiertos, durante el día a día. Es analítica, racional, matemática, envía órdenes, recuerda citas y procesa información. Es muy parecida a un ordenador que procesa datos y da un resultado final. Nos ayuda a tomar decisiones en base a los datos de los que dispone.

La más profunda es la que aparece cuando dormimos, cuando estamos muy relajados, cuando nos abstraemos del entorno, cuando imaginamos…. Es totalmente diferente a la anterior. Es intuitiva, imaginativa, creativa, emocional e irracional.  Es la responsable de esos actos que apodamos como irracionales.

La parte más profunda es la que almacena toda la información, ideas, creencias… que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida. Curiosamente, todo aquello que la mente superficial aprende y adquiere como una habilidad o hábito con la práctica, termina siendo almacenado en la parte más profunda. Así pues, la mente superficial sería como un procesador de datos racional que luego transmite informaciones a la mente profunda, la cual las interpreta y almacena.

Es muy útil la metáfora del iceberg que tenemos ilustrado más arriba. La parte que vemos en la superficie del agua cuando navegamos sería la mente superficial, pero existe bajo ésta una gran masa, mucho más profunda y extensa, que queda escondida en el interior del mar y que no solemos ver a simple vista.

Vamos a recordar, tiempo atrás, cuando aprendimos a conducir. El primer día que fuimos a clase, nuestra mente analítica y racional no paraba de procesar, relacionar y almacenar datos: “aquí el acelerador”, “debo ajustar el retrovisor”, “no olvides el cinturón”, “recuerda mirar a ambos lados de la carretera”, “no alejes la vista de la carretera”, “gira el volante que viene una curva”… ¡Estaba realmente muy atareada! Pero, con el paso de las clases, y especialmente, de la práctica real de la conducción, ¿qué pasó? Cuando conducimos ahora, nuestra mente no está para nada dándonos todas estas lecciones. ¿Por qué? A medida que la mente superficial iba adquiriendo destrezas, éstas se almacenaban en lo más profundo de la mente, volviéndose casi instintivas o automáticas. Ahora, cuando vamos en coche, la mente superficial está tarareando la canción de la radio, concentrada en la conversación que mantenemos con el copiloto, pensando en qué hacer para cenar, maldiciendo el jefe… Es la mente más interna, la que toma el mando y conduce. De forma natural e instintiva.HypnoBirthing

¡A cuántos nos ha pasado! Llegas a tu destino y no recuerdas cómo lo has hecho. Podrías decir qué canción sonaba en la radio y en qué estabas pensando, pero no si has tomado esa curva tan cerrada, o si has tenido que frenar en el cruce… ¡Es porqué estabas bajo hipnosis! Tu mente interna ha tomado el mando, ha aflorado a la superficie estando la parte racional distraída con otras cosas que merecían su completa atención. Este caso, tan simple, tan natural y tan normal, es hipnosis.

Vamos a ver otros ejemplos cotidianos de hipnosis. Es invierno, estamos frente a la chimenea. El fuego chisporrotea y las llamas prenden bailando hacia arriba y hacia abajo. Fijamos la vista en ellas, y de repente, parece que nuestra mente, ese incesante ir y venir de información, se apaga. Todo a nuestro alrededor parece que se atenúa. El ruido del televisor no nos molesta. Nos hablan pero no queremos contestar. Estamos muy a gusto. Distraídos con las llamas. De nuevo, la mente profunda ha aflorado. Está imaginando y creando imágenes relajantes a partir de la visión del fuego y dejamos que nuestra mente superficial se apague y relaje.

Cuando estamos bajo hipnosis nos hallamos profundamente relajados, nos olvidamos de las preocupaciones mundanas, de nuestros quehaceres cotidianos y de toda la información que está continuamente zumbando en nuestra cabeza. Ello ayuda a que la parte más interior de nuestra mente pueda aflorar. 

 

¿Para qué sirve la hipnosis?

La hipnosis tiene aplicaciones muy interesantes y útiles en muchos aspectos de nuestra vida. De hecho, se usa con efectividad para tratar múltiples trastornos mentales, como la ansiedad, el Trastorno por Estrés Postraumático o la depresión, por ejemplo. En el caso que nos ocupa, la hipnosis puede ayudar a una madre de parto a relajarse profundamente, a apagar la mente analítica.

De este modo, la mente superficial dejará de bombardearla con datos, informaciones, órdenes y procesamientos racionales que poco sirven para un acontecimiento tan orgánico y natural como es el alumbramiento. Con la mente profunda liberada, la madre podrá conectar con los instintos y emociones que ayudarán a su cuerpo a guiar el nacimiento de su bebé, que nada tiene de matemático o analítico. Sería erróneo creer que la madre va a estar entonces “ida”, “dormida” o “ausente” durante el parto. Nada más lejos. Pensemos de nuevo en cuando miramos el fuego. Estamos totalmente conscientes, probablemente más de lo que estamos en el trabajo procesando datos. Estamos profundamente concentrados en nuestro interior, y aunque somos conscientes de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, es muy probable que no decidamos abandonar el confort de nuestras profundidades para volver a lo mundano. Pero ¡ey! ¡está sonando la alarma del horno! ¡La cena está lista! Rápidamente volveremos a conectar la mente superficial y nos dirigirá hacia la cocina para apagar el horno.

Lo mismo pasará con la madre de parto que esté con auto-hipnosis. Será perfectamente consciente de los consejos de las matronas, enfermeras, obstetras u otros profesionales. También de las palabras de su compañero y de todos los ruidos y señales que haya a su alrededor. Pero, de lo que más consciente será, es de los cambios que se suceden en su interior. De cómo su cuerpo se prepara en sinfonía con el de su bebé para el nacimiento. De los sentimientos, emociones e instintos que ello despierta en ambos. Y si es necesario, es más que seguro, que la mente superficial la traerá de nuevo a su entorno, perfectamente consciente y alerta, para atender cualquier evento que requiera de su respuesta.

Vamos ahora a revisar algunos estudios que se han realizado al respecto.

(Hao TY, 1997) estudió 120 madres primerizas y halló que con sugestiones hacia las madres, se reducen significativamente las duraciones de la primera y segunda etapa del parto. Así pues, recomienda que las conversaciones de las enfermeras alas mujeres se “controlen cuidadosamente para avanzar el proceso”.
(Jenkins, 1993), en un estudio sobre aplicaciones prácticas de la hipnosis, halló acortamientos en la fase activa de parto de 3 horas en primerizas (de 9.3 a 6.4) y de una hora para las multíparas (de 6.2 a 5.3). La fase de expulsivo fue estadísticamente más corta para las primerizas (de 50min a 37).
(Brann L.R., 1987), comparó 96 mujeres, de las cuales 51 por prepararse para el parto con hipnosis y 45 con la técnica Lamaze (se enseñan técnicas de relajación, respiración profunda, distracción y masajes del acompañante). La primera fase del parto se acortó para las preparadas con hipnosis en 98min para las primerizas y 40min para las secundíparas. Las que usaron hipnosis también informaron de otros beneficios, como la reducción de la ansiedad y mayor facilidad para conciliar el sueño.
(Davidson, 1962), halló una reducción estadísticamente significativa de la duración del parto en primerizas y multíparas al comparar 70 pacientes de hipnosis (6h21min), 70 de relajación (9h28min) y 70 de grupo control –sin preparación especial – (9h45min).
(Mellegren, 1966), estudió el efecto de técnicas de fijación y grabaciones de audio en el parto y encontró que la fase de dilatación se acortó en unas 2 o 3 horas. Además, se redujo o eliminó la necesidad de anestesia.
(Abramson, 1950)̧ encontró acortamiento de la primera fase del parto en 100 mujeres entrenadas con hipnosis (en 3.23 horas) en comparación con un grupo de control de 88 mujeres.

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Bien, ¡terminamos pues con el tema de la hipnosis! Espero haber ayudado a disipar algunas dudillas al respecto.
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Referencias:

Abramson, M. &. (1950). An objective evaluation of hypnosis in obstetrics: Preliminary report. American Journal of Obstetrics and Gynecology, 1069-1074.

Brann L.R., G. S. (1987). Comparison of hypnosis with conventional relazation for antenatal and intrapartum use: A feasibility study in general practice. Journal of the Royal Coflege of General Practitoners, 437-440.

Davidson, J. M. (1962). An assessment of the value of hypnosis in pregnancy and labour. British Medical Journal, 951-953.

Hao TY, L. Y. (1997). Clinical study on shortening the birth process using psychological suggestion therapy. Zhonghua Hu Li Za Zhi, 568-570.

Jenkins, M. P. (1993). Hypnosis: Practical applications and theoretical considerations in normal labour. British Journal of Obstetrics and Gynaecology, 221-226.

Mellegren, A. (1966). Practical experiences with a modified hypnosis-delivery. Psychoteraphy and Psychosomatics, 425-428.

 

 

2 thoughts on “¿Hipnosis?

  1. This a lovely article. Thank-you for spreading the good word about HypnoBirthing. It is truly changing the face of birth!

    1. Thank you Joy. I really appreciate your words. We’ll keep in touch!
      Gracias Joy. Aprecio mucho tus palabras. Seguimos en contacto!

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